Las despedidas de Doctor Who (1): SUSAN

¡Hola! Como algunos sabréis, estoy volviendo a ver Doctor Who desde el principio. Años 60, Primer Doctor, primeros companions… Hace años escribí algunos artículos de mi viaje iniciático por esta megaserie, aunque sin hilo conductor o factor común: eran batiburrillos y resplandores que me iban inspirando los puntos más álgidos de esta ficción inagotable.

Ahora, se me ocurre una buena manera de homenajear a la serie y poner algo de orden en mi recorrido por el segundo visionado completo de Doctor Who (periodo clásico, hasta los 80). Y consiste en ir diciendo adiós a cada “companion”, cada compañero, ayudante, amigo que se cruza en el camino del Doctor. Contar cómo se despiden, en qué circunstancias, y si el momento ha sido emotivo, memorable o inesperado.

Y empezamos con… ¡Susan!

La companion original, Susan Foreman, es la “niña” mimada del doctor; y su nieta, de hecho. En la serie conocemos a Susan al mismo tiempo que al (Primer) Doctor, abuelo y nieta, cascarrabias él y quejica ella. Se hacen de querer ambos, en cualquier caso, aunque Susan peque de chillona y se caiga y tuerza el tobillo en los momentos más inoportunos.

Pero vayamos al meollo: la despedida de la joven. Tras enfrentarse (de nuevo) a los Daleks en su intento por destruir el planeta Tierra y a la raza humana (otra vez), y derrotarles, el Doctor nota que su nieta ya no es tan niña (siempre ha sido una mujer aunque la llamaran “child”, pero bueno, cosas del casting…) y que, además, ella se ha colado por un terrícola de ese tramo temporal. Como, además, el Doctor tiene otros dos companions para no aburrirse (los profesores de Susan, Barbara e Ian, semisecuestrados en el primer capítulo de la serie), pues el abuelo decide dejar a su nieta allí para que ayude a reconstruir el planeta, que entre los Daleks y el propio Doctor se ha quedado hecho cisco.

El adiós es emotivo y simbólico. Primero, porque el Doctor engaña a Susan: le hace creer que no se separan, la abraza y le dice “te veo ahora”, para luego meterse en la Tardis con Barbara e Ian y cerrarle la puerta. La despedida será, por tanto, “televisada”, a través de la cámara que tiene la nave y que enfoca a una sorprendida Susan, que se ha quedado en el exterior junto a su futuro marido.

Segundo, por un detalle que hace parecer más desvalida a Susan: en el camino hacia la Tardis, se le rompe un zapato. El Doctor, que sigue simulando que la llevará con ella en la nave, lo coge y se lo lleva consigo a la Tardis, dejando a la nieta descalza de un pie, por lo que necesita la ayuda de su noviete humano para caminar. No sabemos si es un guiño a la Cenicienta, o que el Doctor quería llevarse un recuerdo (fetichista) de su nieta, pero de cualquier modo es un acierto de guión: una parte de Susan seguirá en la Tardis para siempre (o hasta que el Doctor haga una buena limpieza de primavera).

Susan se apea de los viajes espacio-temporales a bordo de la Tardis en la segunda temporada de Doctor Who (saga “The Dalek Invasion Of Earth”). ¿Quién será el siguiente companion en decir adiós? ¿Barbara, Ian, los dos juntos? ¿O quizá un tercero aún por conocer, y que durará menos que la pareja de profesores londinenses? Ya lo descubriremos (sonido de la Tardis despegando…).


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