«A escondidas en un callejón». El maravilloso mundo de los exvotos gayers: un viaje de la mano del artista Emmanuel Espintla

Hace unos meses descubrí, gracias a Twitter, el fabuloso, kitsch y tierno mundo de los retablos o exvotos hispanoamericanos. Fue con esta maravilla:

Exvoto lgbt de 1971.

La leyenda (con esa caligrafía de colegial o de persona poco acostumbrada a escribir) reza: «A escondidas / en un callejón / me encuentro con Juan / Cuídanos, Virgencita / Saúl, 1971».

Y en la imagen, dos hombres con las manos cogidas, uno apoyado en la pared de la citada callejuela, y sobre ellos, como aparición mariana, la figura de la Virgen. La imagen, el texto y la fecha, 1971, me volaron la cabeza. ¿Qué era esto? Busqué, indagué. No encontré al autor/a de la obra, pero sí qué era: un retablo mexicano religioso, llamado exvoto. Me fascinó que la idea, en conjunto, mezclaba el amor clandestino homosexual (en los años 70, en México, más aún) y la religión católica, las estampitas, las promesas a los santos o a la Virgen. Me vino a la mente enseguida la discografía de The Smiths y todo su romanticismo desesperado (hipergayer merced al gran Morrissey). Meet me in the alley, kiss me under the bridge, etc etc etc.

Surfeé un poco la web y encontré más ejemplos de esta iconografía religiosa con protagonistas lgbt, hice un hilo en Twitter para compartir mis hallazgos, pero no me quedé ahí. Busqué en redes y encontré en Instagram a Emmanuel Espintla, un artista que, entre otras muchas técnicas y artes plásticas y literarias, es creador de exvotos. Aunque él no ha hecho aún un exvoto lgbt como la de más arriba, tiene un profundo conocimiento de esta manifestación cultural. Así que contacté con él y le freí a preguntas. Él, muy amablemente, me las respondió todas.

La primera era inevitable. Emmanuel, ¿qué es un exvoto? «Son pinturas al óleo sobre lámina de metal principalmente que se elaboran para agradecer y dejar constancia visual y escrita de los milagros de Dios a través de sus santos. Fueron ampliamente difundidos y elaborados en México entre los siglos XIX y XX; hoy día existen pocos ‘retablistas’ (así se denomina a la persona que pinta exvotos), pues la fotografía poco a poco los desplazó, al grado que ese oficio es ya muy poco común. Estos retablos son encargados por las personas que han recibido un milagro, quienes le cuentan y piden al retablero que les pinte su milagrito. Él será el encargo de hacer el exvoto y una vez entregado la familia decide si conserva la pintura o decide llevarla a la iglesia donde se encuentra la imagen del santo que concedió el milagro».

Exvoto de Espintla del 2000 dedicado a San Bartolomé por parte de «los forzudos» del circo.

Le pregunté entonces a Espintla por ese tipo de exvotos que descubrí, con protagonistas lgbt. «Empezaron a pintarse más como una confrontación directa a la iglesia católica hace varios años, incluso antes de que se planteara o legalizara el tema de las uniones homoparentales. Hoy en día algunos matrimonios homoparentales mandan hacer exvotos para agradecer su unión, romance o el haberse conocido. Pero el destino de esas piezas es para sus casas, nunca para el culto público debido a que, principalmente ya no dejan colocar exvotos en las iglesias y además la institución sigue oponiéndose al tema», comenta el artista. Varios ejemplos (algunos anónimos o de autorías poco claras, de entre los años 70 y los 90) los podéis ver aquí:

Y tú, ¿cómo decidiste empezar a pintar exvotos? «La iglesia de mi pueblo ha sido muy saqueada, no existen pinturas al óleo y las esculturas antiguas han desaparecido misteriosamente. Quizá por esa misma necesidad de mantener viva mi fe, fue que me decidí a pintar a exvotos», explica Espintla. «Antes al entrar a un templo, los exvotos eran una evidencia tácita de la eficiencia milagrosa de cualquier santo, Virgen o Cristo. Así que la imagen que más exvotos tenía, esa era en cierta forma la más poderosa y por ello acudían tantos fieles a solicitar sus favores. Digamos que era la preferida de los lugareños, así que el territorio mexicano, también se puede entender geográficamente por el poder y clamor de sus imágenes religiosas», añade el artista, que además de pintura estudió arte dramático, y alterna pintura mural, de caballete y gran formato, así como retablos, escenografías para obras teatrales, e, incluso, hace cine, actúa, escribe y dirige.

Autorretrato en el baño de Agadir. 2005. Emmanuel Espintla.

Lo primero que llama la atención de estos retablos -para un profano en la materia- es esa simplista -en apariencia- técnica, casi amateur, pero plena de eficiencia emotiva. Y la caligrafía temblorosa, de colegial, con la que se escriben las promesas o leyendas del exvoto. ¿A qué se debe esto? «Debemos de tener en cuenta que la gran mayoría de los exvotos fueron realizados por personas que no tenían una preparación académica en el campo de las bellas artes; en su primitiva impronta radica todo su encanto», confirma Emmanuel. «La perspectiva, la armonía y el uso del color, son más una manifestación de la emoción y la psicología del retablista que una pintura formal y así debemos verlos y valorarlos, de dichos patrones degeneró en una estética particular, de ahí también que se les catalogue más como una artesanía o souvenir», relata el artista mexicano. «Otro tema que te quería comentar es que los exvotos también pueden ser documentos donde se puede estudiar el lenguaje y su evolución. En muchas de las cartelas uno descubre palabras que ya están en des uso u olvidadas, Y una forma un poco romántica del empleo del lenguaje».

Para finalizar, le pregunté a Espintla por su exvoto favorito entre todos los que había hecho hasta ahora. «Un exvoto que fue muy especial lo pinté recientemente para una amiga sobreviviente del covid. También otro que quiero mucho fue uno que pinté para un amor que me dejó postrado en cama y que compartieron en una página de exvotos y fue bien recibido por las personas. No imaginé nunca los comentarios tan empaticos que hicieron de la pintura», asegura el artista. ¿Una ruptura?, comenté yo. «Así es. Un amor que me sacó de órbita. Pero qué con un poquito de voluntad y mucha devoción a mi Guadalupana he logrado sí no olvidar, al menos superar 😅».

El artista mexicano Emmanuel Espintla.

MUCHAS GRACIAS A EMMANUEL ESPINTLA por toda la disposición, la información que me proporcionó y su amabilidad. Podéis seguirle en Instagram donde, entre muchas otras obras de diversas técnicas, podéis seguir disfrutando de exvotos de su creación tan cuquis como estos:


Una respuesta a “«A escondidas en un callejón». El maravilloso mundo de los exvotos gayers: un viaje de la mano del artista Emmanuel Espintla

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s